
El Molino La Potrera, según algunos historiadores, está construido sobre las ruinas del primer
convento Franciscano de Alcaraz, levantado por esta orden en el año de 1443 (s. XV), interpretando
las crónicas del padre Ortega y del Padre Pareja.

En el siglo XVIII, sobre las ruinas del convento, edificaron el embrión de la casa actual. Primero se le dio uso de batán, aprovechando las aguas entonces limpias y abundantes, para mover los mazos con los que golpeaban paños y lana para darles la consistencia y tacto adecuados.

A finales del siglo XIX principios del XX, modificaron la estructura de las instalaciones para montar un molino harinero de dos piedras, una para piensos y la otra para trigo panificable. Al dejar la fabricación de harina (1985), la casa cayó en una época de total abandono, hasta su recuperación en el año 2.000, abriendo sus puertas a un nuevo siglo con una nueva actividad, casas rurales y de labranza.